EN LA INFINITA CALMA DE DIOS (I)
LA CREACIÓN
Un día, Dios, en su infinita calma,
pensó crear el mundo y, al momento,
del fogonazo de su pensamiento,
fueron brotando, como de la nada,
embriones de vida que estallaban
originando soles, universos,
ángeles, hombres y los más diversos
animales. Las Tierras se poblaban
de seres que sufrían y mataban
y se daban los más duros tormentos
unos a otros. Vio que eran infiernos
los paraísos que Él imaginaba.
Y dejó de pensar. Volvió a su calma
infinita. Fue sólo un fugaz sueño
que no valía su divino esfuerzo.
Somos el eco de una idea frustrada.
