MÁS FEO QUE PICIO
Cuando alguien es muy feo se suele decir que es más feo que Picio. Pero Picio no nació feo. Al parecer, se volvió feo no de un susto, sino de una alegría, que también las alegrías inesperadas pueden hacer pupa. No sé sabe muy bien por qué razón, Picio, un zapatero que vivió a principios del siglo XX en un pueblecito de Granada, fue condenado a muerte. Estaban a punto de ajusticiarlo cuando recibió la alegre noticia de su indulto. La impresión fue tan fuerte que le produjo la caída total del pelo y una serie de transformaciones que le deformaron completamente el rostro. Se volvió tan feo que, según se cuenta, al morirse, le dieron la extremaunción con caña porque el párroco no se atrevía a acercarse. Dice el saber popular que no hay mal que por bien no venga. Pero al pobre Picio le ocurrió todo lo contrario: un bien –el indulto- le acarreó un mal –la fealdad- que a muchos, sobre todo en estos tiempos nuestros, les haría desear mil veces la muerte.




lacrisalida dijo
ME ENCANTO ESTE POSTEO! NO CONOCIA LA HISTORIA!
MIL BESITOS
5 Diciembre 2007 | 01:43 PM