TODO SEA POR EL BIEN DEL NEGOCIO
En un mundo tan mercantilista como éste, donde el negocio es lo único que cuenta, a nadie le debería extrañar lo que sucedió hace algún tiempo en la ciudad polaca de Lodz. La policía descubrió que los médicos del servicio de urgencias aceleraban sistemáticamente la muerte de los pacientes que ingresaban en estado crítico con el fin de cobrar comisiones de las funerarias. Los galenos de Lodz, asistidos por los enfermeros y encubiertos por los conductores de las ambulancias, inyectaban a sus víctimas un derivado sintético del veneno curare; que, en este caso, de curare nada: matare como pajaritos.
Pero seamos consecuentes. El negocio es el negocio y si el negocio de las funerarias es la muerte, como buenos profesionales, los funerarios polacos tendrían que hacer lo que fuera para incrementar o acelerar su cuenta de resultados. Si no hay muertos, las funerarias cierran. ¿Qué culpa tienen los funerarios de que para que prospere su negocio tenga que morirse la gente? Y si la gente no se muere por las buenas, algo habrá que hacer.
Ellos, los funerarios polacos, decidieron incentivar a los médicos de urgencias, pero yo presumo que no por crueldad mental, sólo por profesionalidad, por el bien de su negocio. Necesitaban muertos para maquillarlos y meterlos en sus lujosas cajas de pino. De eso viven y están en su derecho de defender el pan de sus hijos como buena o malamente puedan. En el amor, en la guerra y en el negocio todo está permitido. Es más, de ser ministro del ramo polaco, yo les hubiera concedido una medalla por su imaginativa iniciativa en pro del fortalecimiento del sector funerario.
No, el problema no eran los funerarios, el problema eran los otros, los médicos del servicio de urgencia, porque si el negocio de los funerarios era y es la muerte, el suyo era y es la vida y deberían haberla defendido con el mismo entusiasmo. Ni siquiera por humanidad, sólo por profesionalidad, sólo porque el negocio es el negocio y su negocio es salvar vidas. Ciertamente no estuvieron a la altura de los funerarios dispuestos a todo por defender el suyo.

amanita muscaria dijo
el negocio y el dinero es lo que mueve el mundo, una pena, y al fin y al cabo aunque los medicos no acelerasen las muertes, los funerarios jamas iban a dejar de tener clientes. Y desde luego la ética de los médicos por los suelos aunque me cueste decirlo por que todavia si fuera en beneficio de ahorrar sufrimiento al enfermo...pero encima para que los otros y tambien ellos se lucren, me parece lamentable, seguro que estos tipo no habían hecho el juramento hipocratico, una pena que yo siendo del mundo sanitario tenga que darles un tirón de orejas a estos mandunguis, besos y se feliz :-)
4 Mayo 2007 | 08:36 PM