ELLOS TAMBIÉN ENTIENDEN
Uno de los reproches más comunes con los que se intenta descalificar y condenar la homosexualidad es decir que no es natural y que, por tanto, es una aberración, producto de una condición desordenada y viciosa. Sin embargo, basta observar al resto de los animales para llegar a la conclusión de que los comportamientos homosexuales son tan naturales como la propia naturaleza o como la vida misma. La homosexualidad no es patrimonio exclusivo de la especie humana. No es el refinamiento o la depravación del ser humano lo que le ha llevado al descubrimiento y la práctica del amor oscuro o del vicio nefando. El reino animal, y no exclusivamente el racional, está lleno de gays y de lesbianas. Según los estudiosos del tema, hay animales homosexuales y heterosexuales. Incluso los hay bisexuales, transexuales y hasta travestidos. El biólogo Bruce Bagemihl llegó a detectar en más de 450 especies comportamientos sexuales fuera de la supuesta norma de la heterosexualidad. Aunque los animales no comprendan, está claro que entienden. Y, para los que lo duden, ahí van algunos ejemplos.
Las relaciones homosexuales entre los jóvenes machos del ciervo son bastante frecuentes. Los chimpancés machos se reconcilian después de una pelea dándose apasionados besos en la boca y las hembras del chimpancé pigmeo se aparean entre sí con frecuencia, como las hembras de los patos silvestres o como las gaviotas. A los gorilas les gusta salir en pandilla para mantener relaciones con otros machos y suelen masturbarse entre ellos antes de que el macho dominante someta a un compañero. El pez espinoso de vez en cuando se comporta como una hembra. Las gatas, cuando se crían sin contacto con machos, muestran patrones de clara tendencia homosexual y las vacas simulan cópulas entre ellas si no hay un toro cerca. Los cisnes australianos forman parejas macho-macho sexualmente activas, igual que los gansos, que llegan a formar vínculos homosexuales y que no desdeñan el trío cuando una hembra celosa los interrumpe. Los leones, tan respetables y tan fieros ellos, también se someten a las pretensiones del compañero. Las tortugas macho encabezan la lista de los animales más promiscuos. No sólo montan a otros ejemplares de su mismo sexo, sino que incluso lo intentan con cualquier buceador que se les ponga a tiro. Los más bestias sexualmente parecen ser las chinches que no cesan de copular, llegando algunos individuos a superar las doscientas copulas diarias sin distinción de sexo. Pero que nadie se asuste. Todo esta diversidad sexual no es degeneración sino que contribuye al éxito de la especie. Según los expertos, cuantos más patrones diferentes de organización social y sexual tenga una especie más creativa y más fuerte será.
En adelante, los homófobos podrán decir lo que quieran de la homosexualidad, pero no que no es natural. Es tan natural como la vida. Lo saben nuestros parientes más cercanos, los primates, pero también las ballenas, los delfines, las morsas, los murciélagos, las avestruces, los conejos, los perros y hasta las jirafas. Ellos también entienden.

eric dijo
Contribuiré con dos ejemplos más:
I. Cuando existe un problema de superpoblación, las avestruces adoptan este comportamiento homosexual. ¿Curioso, verdad?
II. En cambio, entre las cabras hispánicas surge cuando la población de machos supera lo que tendría que ser normal.
Saludos.
14 Diciembre 2006 | 01:39 PM