VÉRTIGO
No recuerdo quién fue el viejo filósofo que dijo que vivimos dentro de un animal. Fuera quien fuese, puede que no anduviese descaminado. Si el universo –dentro del que vivimos- nace, se expande o crece, no sabemos si se reproduce y seguramente muere, lo lógico sería pensar que efectivamente se trata de un animal, de un ser vivo, puesto que no otra cosa es estar vivo sino nacer, crecer, multiplicarse acaso y morir.
Estamos acostumbrados a mirar al cosmos como algo frío, inorgánico, como una especie de gran teatro donde se representa la tragicomedia de la vida humana. Pero ¿y si ese grandioso telón de fondo fuera en verdad un animal visto desde la perspectiva del más insignificante de los microbios? Todos estos millones de soles, de planetas, todas estas constelaciones y galaxias, ¿no podrían ser la estructura molecular de ese animal, de ese ser vivo en cuyo interior habitamos como microscópicos parásitos? Imaginemos la visión que puede tener de nosotros el más pequeño virus imaginable. ¿Para esa mínima criatura, no seremos inmensos? ¿No estaremos llenos de mundos, de soles, de planetas?
Si admitimos que el universo es un ser vivo y si -como decía Protágoras- el hombre es la medida de todas las cosas, podemos aceptar que el universo es un ser vivo a la medida del hombre, a su imagen y semejanza. El Big Bang sería, pues, el momento de su concepción en el vientre de una madre cósmica. Desde entonces, se estaría expandiendo hasta que, como todo ser vivo, llegue a la plenitud y empiece a degenerar, a envejecer, para morir finalmente y acabar convertido en ceniza.
Visto así, podemos afirmar que el universo es limitado y finito. Más allá de él hay otros universos semejantes (otros seres vivos) y por encima de ellos un universo de orden superior que los contiene a todos. Este juego de muñecas rusas se repite sin fin: infinitos universos que contienen a su vez otros universos que contienen otros universos...
Uno de esos infinitos universos eres tú. Otro yo. Otro cada uno de los 6.000 millones de habitantes del planeta Tierra. ¿No da vértigo sólo pensarlo?



unagordainsatisfecha dijo
¿Que si da vertigo?, pues si, además como parasitos o virus que somos de ese macrocosmos, tambien le provocamos enfermedades y la verdad que ahi estan para verlas, contaminacion, guerras, desforestacion...
En serio me he sentido minuscula e inmensa a la vez , y no por lo de gorda, vaya contradición no; pero este post abre tantas posibilidades de reflexion.
Besos
26 Noviembre 2006 | 05:50 PM