¿Por qué estamos aquí? Nadie lo sabe.
Vivimos porque sí, porque nacemos
sin que medien deseo, consentimiento,
ni premeditación por nuestra parte.
Nacemos empujados e ignorantes,
e ignorantes entramos en el juego
de la vida: gozamos, padecemos
siguiendo por instinto hacia adelante.
Nos inventamos leyes y morales
para justificar el desconcierto
de saber que no hay nada firme y cierto.
Creamos de la nada, a nuestra imagen,
dioses que nos expliquen, nos amparen
y a la postre nos premien con el cielo,
si somos buenos, o con el infierno,
si somos malos. Mísero chantaje.
Infantilismos, mitos, vaguedades,
mentiras aceptadas, dogmas, cuentos
que no convencen al que está despierto
y no encuentra consuelo en engañarse.
Nada, ni un clavo ardiendo al que aferrarse.
Todo es según y como, pasajero;
ahora, verdad; mañana, ya veremos.
Nos vale todo porque nada vale.
¿Por qué estamos aquí? Nadie lo sabe.
Sólo sabemos lo que no sabemos,
que es infinito, y ni siquiera eso.
Del sentido, si lo hay, qué sabe nadie.
servido por rojoynegro
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Estoy cansado de zurcir
cada mañana este disfraz
de hijo de un tiempo que no da
-aunque se estire- más de sí.
Estoy cansado de seguir
sin ilusión tras el crital
del desencanto existencial,
socio-político y viril.
Estoy cansado de exprimir
los mismos temas, de jugar
al mismo juego, de girar
como un Long Play de viejos hits.
servido por rojoynegro
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Cuando alguien es muy feo se suele decir que es más feo que Picio. Pero Picio no nació feo. Al parecer, se volvió feo no de un susto, sino de una alegría, que también las alegrías inesperadas pueden hacer pupa. No sé sabe muy bien por qué razón, Picio, un zapatero que vivió a principios del siglo XX en un pueblecito de Granada, fue condenado a muerte. Estaban a punto de ajusticiarlo cuando recibió la alegre noticia de su indulto. La impresión fue tan fuerte que le produjo la caída total del pelo y una serie de transformaciones que le deformaron completamente el rostro. Se volvió tan feo que, según se cuenta, al morirse, le dieron la extremaunción con caña porque el párroco no se atrevía a acercarse. Dice el saber popular que no hay mal que por bien no venga. Pero al pobre Picio le ocurrió todo lo contrario: un bien –el indulto- le acarreó un mal –la fealdad- que a muchos, sobre todo en estos tiempos nuestros, les haría desear mil veces la muerte.
servido por rojoynegro
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a eric
Cuenta la leyenda
que el glave Chen-Nung
-empeladol chino-,
después de habel puesto
a helvil un puchelo
de agua, vio volal
soble su cabeza
pájalos fugaces
que con elegancia
fuelon a posalse
soble el agua hilviendo.
Pasado un momento,
la culiosidad
pudo más que el miedo,
y el glave Chen-Nung
-empeladol chino-
plobó la cocción
y vio que ela bueno
y que le inundaba
una sensación
glata pol el cuelpo.
Glacias a Chen-Nung
y a su atlevimiento,
los ingleses pueden
tomal té con pastas
a las five o’clock.
servido por rojoynegro
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Una curiosidad. ¿Saben ustedes por qué le llaman polvo al polvo sexual? Le llaman polvo porque antiguamente los elegantes solían tomar rapé o polvo sevillano para estornudar, que eso estaba tan de moda entonces como ahora meterse una raya. Cuando les apetecía, se iban a un saloncito aparte a echar un polvo sevillano; es decir a esnifar rapé. Con el tiempo, no sólo se iban al reservado para meterse rapé por la nariz, sino que se llevaban a una señorita para meterle lo que se dejara. Así nació la expresión echar un polvo.
servido por rojoynegro
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Decía un personaje de un cuento de Allan Poe: "Pero de la metamorfosis de la crisálida tenemos conciencia". Y le respondía su interlocutor: "Nosotros, sí, pero no la crisálida". Como la crisalida, tampoco nosotros tenemos conciencia de nuestras posibles infinitas metamorfosis. Somos medianamente conscientes de lo que somos aquí yahora, pero nos hemos olvidado por completo de lo que fuimos antes de ser lo que ahora somos y de llegar aquí. También nos olvidaremos de este que hoy somos cuando una nueva muerte o una nueva metamorfosis nos transforme de gusanos en mariposas o en ángeles. Nuestra memoria parece que no da más que para una vida, y a veces ni eso.
servido por rojoynegro
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Mi madre, que me encuentra más delgado
y se preocupa porque tengo ojeras.
Mi padre, cada día más distante,
y, sin embargo, cada vez más cerca.
Mi hijo, que aparece con sus ganas
de vivir, y me rompe los esquemas.
Y, aunque lo dudes, tú,
que me soportas o que te rebelas
cuando reniego o callo, que compartes
mi malhumor y mis miserias.
Y poco más... Es todo lo que puedo
llamar amor a los cuarenta.
servido por rojoynegro
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Como el amor, el arte, los deseos,
los sueños, la aventura o la batalla,
la vida -este viaje sin retorno-
lo es todo, mientras dura,
y luego nada.
servido por rojoynegro
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